Publicado 6/9/2012 - Actualizado en 2026. Este artículo fue publicado originalmente en una época en la que los robots humanoides y la inteligencia artificial todavía parecían formar parte de un futuro lejano. El texto original reflexiona sobre la posibilidad de que los seres humanos desarrollen vínculos afectivos o sexuales con robots cada vez más parecidos a nosotros y plantea preguntas sobre el futuro de las relaciones, la tecnología y la sociedad.
Conservamos a continuación el contenido original del autor, respetando su planteamiento y sus reflexiones tal y como fueron escritas. Al final se incorpora una actualización independiente sobre la evolución de la robótica, los robots humanoides y la inteligencia artificial desde entonces.
El androidismo y la atracción hacia los robots
El androidismo es la atracción erótica hacia los robots, una modalidad que ha cobrado fuerza en la primera década del siglo XXI con la aparición de androides con una apariencia similar a las de los humanos. Internet ha contribuido a difundir la afición a la tecnosexualidad. ¿Puede un ser humano enamorarse de un robot? ¿Es una perversión tener relaciones sexuales con una maniquí? La idea aparecía ya en Frankenstein. El cine lleva planteándose estas mismas preguntas desde sus inicios, creando autómatas o replicantes en películas visionarias como Blade runner o Inteligencia Artificial que concibió un mundo futuro en el que existían legiones de cyborgs dedicados a ofrecer placer carnal.
A día de hoy cualquiera que desee animar sus relaciones sexuales cuenta con una amplísima gama de artículos especializados. Pero esto no es nada en comparación con lo que nos depara un futuro próximo. Es posible que en unos años tengamos a nuestra disposición robots que sirvan de juguetes sexuales con discurso electrónico y sensores que los capacitarán para emitir sonidos agradables cuando los humanos acaricien sus zonas erógenas ya que la tecnología avanza a una velocidad endiablada.
¿Será posible que los robots venideros tengan emociones, personalidad y conciencia? Nos hablaran, podrán hacernos reír, dirán que nos aman como un humano de propia voz.
Robots, emociones y relaciones amorosas
En las relaciones amorosas el asunto es diferente. El arte de la conversación es el aspecto más difícil de crear en un robot. Imaginemos por un momento que usted desea que su robot le hable de cosas interesantes para usted, que actúe como si fuera su media naranja, comparta intereses similares a los suyos y tenga un humor similar.
Al paso que vamos, en unas décadas tendremos robots que hablarán al vernos, que experimentarán buena parte de nuestros sentimientos, emociones y no se distinguirán demasiado de nosotros.
¿Como deberemos programar nuestros robots? Nosotros escogeremos el modelo de robot, pero y ellos, como podrán amarnos sin la opción de escogernos o rechazarnos. Quizá el día a día hará el cariño como en los humanos.
De todos modos siempre habrá personas en el mundo que se encuentren solas y por un motivo u otro no sean capaces de mantener una relación con otro de su misma especie y deseen explorar un nuevo mundo.
Para ellos la elección será entre la soledad o la relación con un autómata o robot.
Una reflexión respecto a nuestra sucesión sería el descenso demográfico, podría llegar a ser algo irreversible. A quién dejaremos nuestro legado en la tierra después de algunas descendencias si comenzamos a tener relaciones sentimentales con androides y por consecuencia dejar de tenerlas con nuestros semejantes.
Actualización de 2026: ¿qué ha ocurrido con los robots humanoides y la inteligencia artificial?
Desde que se escribió este artículo, la tecnología ha avanzado de manera considerable. La inteligencia artificial, la robótica y los sistemas conversacionales han experimentado una evolución que hace que algunas de las preguntas planteadas por el autor resulten especialmente interesantes en la actualidad.
Los robots humanoides actuales son capaces de realizar movimientos cada vez más complejos, mientras que los sistemas de inteligencia artificial pueden mantener conversaciones, reconocer imágenes, generar contenido y adaptarse a diferentes contextos. Estas tecnologías han acercado algunas de las ideas que durante décadas pertenecieron principalmente a la ciencia ficción.
La posibilidad de establecer vínculos emocionales con sistemas artificiales también se ha convertido en un tema de creciente interés. Las personas pueden desarrollar apego hacia asistentes virtuales, personajes digitales y sistemas de inteligencia artificial capaces de mantener conversaciones personalizadas y responder de manera aparentemente empática.
¿Puede una inteligencia artificial tener emociones y conciencia?
Una de las preguntas centrales que planteaba el artículo original sigue abierta en 2026: ¿puede una máquina llegar a tener emociones, personalidad o conciencia?
La tecnología actual puede generar respuestas y comportamientos que parecen humanos y mantener conversaciones cada vez más naturales. Sin embargo, que una máquina sea capaz de imitar una emoción o responder de forma aparentemente empática no significa necesariamente que experimente sentimientos de la misma manera que una persona.
La cuestión de si una inteligencia artificial puede llegar a experimentar realmente emociones o conciencia continúa siendo objeto de debate. Por ahora, sigue existiendo una diferencia entre reproducir un comportamiento que parece emocional y demostrar que existe una experiencia subjetiva detrás de ese comportamiento.
Robots humanoides y relaciones entre humanos y máquinas
La evolución de la inteligencia artificial plantea nuevas preguntas sobre las relaciones entre humanos y máquinas. Si los robots son capaces de conversar, recordar nuestras preferencias, reconocer nuestro estado de ánimo y responder de una manera cada vez más natural, es posible que algunas personas establezcan vínculos emocionales con ellos.
El futuro de estas relaciones dependerá en gran medida de cómo evolucionen la robótica y la inteligencia artificial durante las próximas décadas. La posibilidad de crear máquinas capaces de mantener conversaciones complejas y mostrar comportamientos similares a los humanos abre un escenario que hace años parecía propio de películas como Blade Runner o Inteligencia Artificial.
El androidismo y el futuro de las relaciones
La reflexión del autor sobre el androidismo también conecta con una cuestión que continúa generando debate: qué ocurriría si las máquinas llegaran a convertirse en compañeros capaces de conversar, recordar experiencias compartidas y adaptarse a la personalidad de cada individuo.
En ese escenario, las relaciones entre seres humanos y máquinas podrían adquirir nuevas formas. Algunas personas podrían considerar estos vínculos una alternativa a la soledad, mientras que otras podrían rechazarlos o considerarlos incompatibles con las relaciones humanas tradicionales.
La cuestión planteada por el artículo original sobre si las personas podrían llegar a enamorarse de un robot sigue siendo una pregunta abierta. La tecnología ha avanzado considerablemente desde que estas reflexiones fueron escritas, pero todavía queda por descubrir hasta dónde puede llegar la relación entre los seres humanos y las máquinas.
Una reflexión que continúa abierta en 2026
El avance de la inteligencia artificial y de la robótica ha acercado algunas de las posibilidades imaginadas en este artículo, pero también ha abierto nuevos interrogantes sobre la soledad, las emociones, las relaciones sentimentales y el futuro de nuestra sociedad.
La pregunta que planteaba este artículo hace años continúa siendo una de las grandes cuestiones relacionadas con el futuro de la tecnología: ¿podrán los seres humanos llegar a establecer relaciones sentimentales profundas con máquinas?
El androidismo, los robots humanoides y las relaciones entre personas y máquinas siguen formando parte de un debate que conecta tecnología, emociones, sociedad y futuro. Lo que en el momento de publicación de este artículo podía parecer una posibilidad lejana continúa evolucionando a medida que avanzan la inteligencia artificial y la robótica.